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Emanuel Durán

Transcribo aquí algunos párrafos del texto leído por Edilberto Adán durante la presentación del libro “La raíz del mal” (lo pueden conseguir a través de nosotros, www.endora.com.mx, se los recomendamos)

“(…) Y ahora explico las razones por las que no puedo hablar bien de su novela, básicamente es porque me hace enojar. Esta sensación de enojo apareció después de los primeros capítulos, no al principiio, el arranque de la novela es un planteamiento interesantísimo que no deja al lector más opción que continuar leyendo, querer saber qué ocurrirá después de que un hombre es invadido, posesionado, por el Mal y en ese estado asesina a 14 niños; y tras esa escena otra en la que se nos cuenta cómo un escritor corta de tajo los dedos de su mano izquierda con una guillotina de papel y enseguida hace lo mismo con los de la derecha, en lo que Emanuel califica de “intento suicida”. (…) hasta aquí, todo bien, incluso aunque me sienta aludido por la crítica que se hace al Doctor Carlos Olivera, el texto de Emanuel es cumplidor, sin darme cuenta ya llevo una treintena de páginas y me intriga saber cuál es el origen de esa Voz (…)
(…) lo más importante del libro es que no lo solté, aunque fue un encuentro similar a los de dos fanáticos de equipos contrarios, la novela tiene la virtud de todo el tiempo proponer un diálogo, a lo largo de la lectura de sus páginas en ningún momento la abandoné, la my condenada me intrigaba capítulo a capítulo (…) la pregunta era ¿cómo va a mantener este ritmo Emanuel, cómo va a poder sostener la trama tras dos escenas violentísimas?
(…)
Regreso y salida: ¿no puedo hablar bien de “La raíz del mal”? Por supuesto que sí. Esta novela es una clara muestra del trabajo de Emanuel, de su pasión por contar, están aquí los elementos que conforman su visión del mundo y le urge compartirnos, sobre todo, es un texto absolutamente entretenido y con una coherencia interna que asusta por la perfección de su mecanismo, una máquina de establecer diálogos, de comunicar. En un mercado literario donde las mesas de novedades están llenas de autoayuda y superación personal, siempre es gratificante hallar alguien que sólo tiene la intención de entretener, cumplir de forma cabal con el círculo virtuoso de la creación literaria: escribir con placer para provocar placer.
Me retracto Emanuel, sí puedo. Hay que leer “La raíz del mal”, se la van a pasar muy bien.

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